domingo, febrero 21, 2010

desengaños del mago

desengaños del mago
Manuel Scorza
a jorge
zalamea
in memoriam
1. Yo vivía en una torre que
custodiaban tardes
de susurrantes collares.

Yo acechaba a las caravanas que, al caer
los crepúsculos, entraban en los patios
polvorientas de azul.

Yo jamás dormí.

Tal vez dormí, tal vez soñé que un ruiseñor sediento
secaba los mares.

Tortugas sospechosas empezaron a seguirme.

Yo en las tardes miraba flotar en los estanques
ciudades de ojos magnéticos.

Cada noche la marea depositaba en los árboles
islas dormidas.

Lucy sollozaba por los elefantes enredados en mi
barba.
Lucy era una gaviota.
Yo era un cangrejo, un lirio, un árbol
relampagueante.


2.
Déborah: si alguna vez desciendes de los tejados,
si alguna vez emerges de los cementerios donde
vives, y cruzas (ave o demonio) por la Plaza del Oso,
me verás bajo la lluvia esperándote. Porque amé tu
calavera de conejo, amé hasta enloquecer tu rostro
dañino.

Déborah y yo cabalgamos sobre un escarabajo
de ojos penetrantes y en días de tristeza recorrimos
espejos, uniformados de azur.

Déborah se mataba las pulgas mientras yo recitaba
mis grandes cantos.

Sólo una vez me permitió besarla. Fue en los
jardines: la primavera silbaba su tonadilla.
Ella movía la cola, azorada.

Pero tan pronto la besé, sacudió el polen de su falda,
aulló a la luna y huyó por los desfiladeros.

Yo felizmente era un topo, dichosamente excavé
un túnel.

Yo estaba solo amancebado con la luna.
Bien lo sabes, Déborah, mi araña incomparable,

¡Oh mi alondra!
¡Oh mi cítara enlutada!


3. Antaño fui un mago
melancólico, panteras
invulnerables me seguían arropadas en sus sedas.

Poblé los cielos de bondadosos monstruos.

Yo tenía veinte años: el año empezaba.

La abominable tripulación puso proa al paraíso.

¡Proa al paraíso, charcos de maldad!

(" ¡Nunca te traicionaré! ¡No me rendiré mientras
chapoteen las sirenas! -mentíale a mi musa".)

Remonté ríos de erizados dientes.

Era el tiempo humeante de mi generación.

Todavía escucho gritar a los unicornios pisados
por la multitud.

El gentío himpla para que abdique.

Pero yo no cambio de plumaje: me niego a iluminar
con mi canto los fétidos establos de la noche.

No más embustes:
que el Poeta se quite el antifaz y muestre su pico
afilado.

Rabiosos ejércitos nos buscan.

Mas yo vuelo hacia el futuro, yo anido en el pasado.

Os prometo: una brisa de alondras refrescará
el infierno.


4. Y llegó el
tiempo del murciélago.

En los caminos colgaron a los elfos.

Pintarrajearon a las hadas antes de forzarlas.

Fracasaron mis magias.

Vagué por llanuras de trapo,

Me hinché de moscas como un verano gordo,

Estuve en Samarcanda, la de cabeza sumergida.

Sólo insectos poblaban tu urbe, desesperación.
¡Oh desolado, sólo tu pueblo ciego te miró envejece.
ante las murallas!

Atravesé salones enjoyados donde el tigre husmeaba
tigres gigantescos entre cuyas zarpas pasan ríos
despavoridos.

Huí de aquellas tribus.

Llegué a Nínive, la de ojos sangrantes.

La tarde era un pez de tetas fosfóricas: el río
arrastraba imperios de oro danzante:
yo mismo era una serpiente.

Tuve suerte: me amamantó una hembra cuya gordura
a los naturales aniquilaba.

Yo saludo a la que me llevaba muérdago y ratones
frescos a mi cubil, yo celebro a la que lamía mis
cabellos

Oh Nínive vestida con mi dicha.


Nínive de
ojos inaccesibles.


Nínive de
torres soñolientas.


Nínive
donde queda mi corazón ardiendo.


Así
empezaron los años de mis inolvidables
desgracias, aquel amor que fue mi ruina.


5.
Al salir me derribaron los coletazos del viento
enloquecido por los piojos.

Para vivir compuse canciones: la turba me arrojaba
oro entre los barrotes.

Ya era tarde.

Enfermé.

Agonicé en los bosques. Mi trono era la luna; mi cetro,
el aullido del lobo.

Peinábame el sol, adulábanme sus hipócritas vasallos.

Recliné la frente en las catedrales.

Caían las torres envenenadas

Sangraban los obeliscos.

El mar encaneció, las islas huyeron.

jueves, febrero 04, 2010

A los que pueblan la aldea del Olvido


Me paro a veces al borde del dia
y alzo los ojos al cielo que pisamos
sigo el vuelo de la tinta negra de las aves
que regresan
                  unas a los arboles que os cuidan
otra que salen de las oquedades
donde tambien mi alma.
Asi alcanzo a oir la charla de los muertos
su sabia toma de contacto con la nada
Dibujo con humo mi recuerdo
de cada uno de ellos avalando el dia.
No me preocupa a estas alturas del camino
la risa o el llanto de los dioses
solo tengo tiempo, y es mi tiempo
para ordenar los restos del naufragio.
Hace mucho que es mi tesoro preferido
esto, el Olvido, y esa isla oceanica
que mi corazon comparte con todo el que me encuento.
Sentado al borde de la tarde
reconozco las aves de tinta de un poema.

domingo, noviembre 01, 2009

Ya que Noviembre y Otoño huelen un poco de muerte es todo muerte

Fragmento de el SUEÑO DE LA MUERTE ( o la visita de los chistes) de QUEVEDO


Preguntéle quién era y díjome:
-La Muerte.
-¿La Muerte?
Quedé pasmado, y apenas abrigué en el corazón algún aliento para respirar, y muy torpe de lengua, dando trasijos con las razones, la dije:
-¿Pues a qué vienes?
-Por ti-dijo.
-¡Jesús mil veces! Muérome, según eso.
-No te mueres-dijo ella-. Vivo has de venir conmigo a hacer una visita a los difuntos, que pues han venido tantos muertos a los vivos, razón será que vaya un vivo a los muertos y que los muertos sean oídos. ¿Has oído decir que yo ejecuto sin embargo? Alto; ven conmigo.
Perdido de miedo le dije:
-¿No me dejarás vestir?
-No es menester -respondió-, que conmigo nadie va vestido, ni soy embarazosa. Yo traigo los trastos de todos, porque vayan más ligeros.
Fui con ella donde me guiaba, que no sabré decir por dónde, según iba poseído del espanto. En el camino la dije:
-Yo no veo señales de la muerte, porque a ella nos la pintan unos huesos descarnados con su guadaña.
Paróse y respondió:
-Eso no es la muerte, sino los muertos o lo que queda de los vivos. Esos huesos son el dibujo sobre que se labra el cuerpo del hombre; la muerte no la conocéis, y sois vosotros mismos vuestra muerte, tiene la cara de cada uno de vosotros y todos sois muertes de vosotros mismos; la calavera es el muerto y la cara es la muerte y lo que llamáis morir es acabar de morir y lo que llamáis nacer es empezar a morir y lo que llamáis vivir es morir viviendo, y los huesos es lo que de vosotros deja la muerte y lo que le sobra a la sepultura. Si esto entendiérades así, cada uno de vosotros estuviera mirando en sí su muerte cada día, y la ajena en el otro, y viérades que todas vuestras casas están llenas della y que en vuestro lugar hay tantas muertes como personas, y no la estuviérades aguardando, sino acompañándola y disponiéndola. Pensáis que es huesos la muerte y que hasta que veáis venir la calavera y la guadaña no hay muerte para vosotros, y primero sois calavera y huesos que creáis que lo podéis ser.
-Dime -dije yo-: ¿qué significan estos que te acompañan, y por qué van, siendo tú la muerte, más cerca de tu persona los enfadosos y habladores que los médicos?
Respondióme:
-Mucha más gente enferma de los enfadosos que de los tabardillos y calenturas, y mucha más gente matan los habladores y entremetidos que los médicos. Y has de saber que todos enferman del exceso o destemplanza de humores, pero lo que es morir, todos mueren de los médicos que los curan, y así no habéis de decir cuando preguntan: ¿de qué murió fulano?, de calentura, de dolor de costado, de tabardillo, de peste, de heridas; sino, murió de un Doctor tal, que le dio de un Doctor cual. Y es de advertir que en todos los oficios, artes y estados se ha introducido el don, en hidalgos, en villanos; yo he visto sastres y albañiles con don, y ladrones y galeotes en galeras. Pues si se mira en las ciencias, en todas hay millares. Solo de los médicos ninguno ha habido con don, pudiéndolos tener muchos más: todos tienen don de matar y quieren más don al despedirse que don al llamarlos.
En esto llegamos a una sima grandísima, la Muerte predicadora y yo desengañado. Zabullóse sin llamar, como de casa, y yo tras ella, animado con el esfuerzo que me daba mi conocimiento tan valiente. Estaban a la entrada tres bultos armados a un lado y otro monstruo terrible enfrente, siempre combatiendo entre sí todos y los tres con el uno y el uno con los tres. Paróse la Muerte y díjome:
-¿Conoces esta gente?
-Ni Dios me la deje conocer -dije yo.
-Pues con ellos andas a las vueltas -dijo ella- desde que naciste; mira cómo vives -replicó-: estos son los enemigos del hombre: el Mundo es aquel, este es el Diablo y aquella la Carne.
Y es cosa notable que eran todos parecidos unos a otros, que no se diferenciaban. Díjome la Muerte:

-Son tan parecidos que en el mundo tenéis a los unos por los otros. Piensa un soberbio que tiene todo el mundo y tiene al diablo; piensa un lujurioso que tiene la carne y tiene al demonio, y ansí anda todo.

martes, octubre 27, 2009

CARLOS OROZA EN REDONDELA 1/4

http://carlosoroza.blogspot.com

América


Me he refugiado en este trozo oscuro y estoy inmerso en esta oscuridad

Y es más inmensa aún la noche inmensa y casi muerta la noche arrastro com su voz tremendo.

Por eso cuando ibas por la carretera y te desviaste hacia el mar

Y me contaste que habías visto salir de debajo de las aguas brazos – .

Brazos trepando – trepando hacia la arena

Comprendí que eran seres. Miles de seres que el mar había rescatado.

Miles de años de seres de America escapada.


América estaba al lado del mar tratando de subir por una inmensa cuesta blanca arriba

De arena blanca hasta llegar al blanco fronterizo com la carretera.

Era toda América crucificada a la orilla. – Toda la América insalvada y fija –.

Brazos saliendo del mar crucificados – avanzando brazos pájaros sin cabeza.

Brazos voces sumísas en la orilla.

Y Poe estaba americando y Poe llevaba un bicho que habia salido por su boca.


Y era Poe Poe Poe.

Poe haciendo ruidos com el agua.

Poe besando por el alma de la playa.


Y toda aquella gente que venía suspendida por la carretera

No se daba cuenta de nada porqur no tenían la costumbre de mirar la oscuridad

Ni sus ojos estaban habituados a la noche.

Eran los ojos oriundos los ojos de una infinita estepa sedienta y soleada.

Y fue horrible enfrentarse com aquello. Enfrentarse com la carretera y bajar al mar.

América estaba crucificada a la orilla. Toda la América hundida – La América errante

Y los brazos se alzaban – se alzaban y se hundían –.


Se alzaban gateando hasta llegar al blanco fronteterizo entre la carretera y el mar.

Era América crucificada – América hundida que trataba de llegar a la carretera.

Aquella noche en la playa cruzaste. Tocaste aquellas manos

Y las manos se soliviantaron. Empezaron a levantarse y a rechazarte.


Empezaron a golpear en el mar a sublevar las olas

A devolver al aire al cielo al techo la lluvia que había secado.

Y tu has tocado has dado com las manos en el aire

Has dado com las manos en el agua y esrtás golpeando – golpeando de nuevo com el agua.


Y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca.

Poe haciendo ruidos com el agua..

Poe besando por el alma de la playa.

Y América ya no recibía calor. América estaba crucificada.


Penetraste aún más. Llegaste al pie del agua te transformaste

Y querías atraer las cosas Atraerlas a la carretera y llevarlas a la noche inmensa y seca.

Y había miles y miles de Kilómetros y ellos estaban estancados

Estaban estampados por la espalda y por el pecho.

Estaban estampados en la arena y contra el agua


Y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca.

Y era Poe Poe Poe.

Poe haciendo ruidos com el agua..

Poe besando por el alma de la playa.

Y América estaba crucificada a la orilla.

Y no había conseguido avanzar ni un milímetro tan solo.


Desesperadamente de amaramer mi alma se multiplicaba.

Y se engendraba buscando canales para salvarse.


Y no podía ser. Tropezaba contra la carretera y no podía avanzar.

Y volvía formando círculos a incrustarse en los dedos de América.

Y Poe estaba americando. Y Poe llevaba un bicho que había salido por su boca.


Y era Poe Poe Poe.

Poe haciendo ruidos com el agua..
Poe besando por el alma de la playa.

jueves, septiembre 17, 2009

y ahi tu mirada de tiernas manos...







Estabos citados por un mar de fondo
cuando arrive
tu
 izabas  la blanca pena de la tarde
desplegada la mirada
a favor
hablamos con lenguas horizontales
miestras acariciabas
el negro lomo
de un animal abandonado
siempre
acababas de bajar a tierra
y sabiamos que estaba por inventar
la derrota dorada de un amor
singladuras sin remordimiento
esperaban
cosidas con espuma
al dorso de las quillas
y ya estaban todas las noches
escritas
en las bitacoras
como nidos de mas estrellas
y nos empeñamos en regresar
siempre
al alba
cuando los perros insomnes
lamen las manos de los vagabundos
te balanceabas sobre la cubierta limpisima de las muchachas
 con una rosa de los vientos en la boca
contabas historias de naufragios
y yo sabia que habias alcanzado la orilla
solamente
por amor
a los restos
de todos los adioses y sus tierras.
siempre hablamos una lengua horizontal.





algunas de estas fotos estan sacadas deL BLOG DE PORTOMELOXO



jueves, marzo 12, 2009

LOS PERROS DE LA LLUVIA

LOS PERROS DE LA LLUVIA

jueves, enero 08, 2009

rabia e impotencia. ¿Quien administra el terrorismo?


miércoles, diciembre 03, 2008

Cinosargo

Cinosargo

martes, diciembre 02, 2008

bajjo tu volcan, singladura de besos


bajo el volcan sueño con la dulce charquita de tu boca fabulosa lenguas de asia rumian soles cachorros entre la fecunda muerte de mi terquedad y tu hospitalario adios bajo el volcan de lava que mis dedos lamen Mas alla el desierto donde los datiles envidian la dulce sal de tu aljive cloqueando. Manatial para hocicos diestros en otoño que arden Ahi se besan los labios como peces abisales

jueves, noviembre 27, 2008

Filispina on blip.tv

Filispina on blip.tv

viernes, noviembre 21, 2008

Welcome to MichaelMoore.com

Welcome to MichaelMoore.com

jueves, noviembre 20, 2008

Cinosargo

Cinosargo

Revista de palabras desatadas a la vera de este Oceano en ruimas. Muy activa y seria generosidad.

domingo, octubre 26, 2008

Jean Baptiste Tavernier, Travels in India (1676), excerpts from the Crooke 1925 edition by Frances W. Pritchett

Jean Baptiste Tavernier, Travels in India (1676), excerpts from the Crooke 1925 edition by Frances W. Pritchett


Maravillosa documentacion sobre el mercader frances que en el s.VII recorre parte de oriente, y nos recuerda que hubo tiempos en que los emprendedores no eran depredadores. Con sus lucidos apuntes, sus documentados informes, sus dibujos.

miércoles, octubre 08, 2008

[“Cartas cabales” se llamó una columna periodística que publiqué en La Jornada de México durante casi todo 1995 y que intenté prolongar más tarde, en 98, sin mucho éxito, en la prensa española, y que ahora puedo revivir a mi antojo en esta nueva modalidad. Toma la forma de una serie de cartas dirigidas a un corresponsal imaginario llamado Matías Vegoso (obvio anagrama), lo cual me permite polemizar con muchos colegas y amigos sin caer en la discusión personalizada.]

DARWIN, CUÁNTOS DISPARATES SE COMETEN EN TU NOMBRE

Querido Matías Vegoso:
- -Sospecho que leemos los mismos periódicos, porque casi siempre adivino de dónde sacas tus ideas. Con lo cual no estoy acusándote de plagiario; bastante hemos discutido sobre eso y bien sabes que soy yo el que no cree en absoluto que las ideas sean propiedad privada. Pero también, si adoptas una idea, tendrás que defenderla como tuya y no podrás salirme con que eso no lo dices tú sino algún irrebatible conocedor.
- -Doy pues por sentado que eres tú personalmente quien sostiene que la debacle de las financieras norteamericanas y no sólo norteamericanas no demuestra la quiebra del neoliberalismo, sino todo lo contrario. Reconozco que el argumento es sutil: si el Estado norteamericano ha tenido que acoger en sus caritativos brazos, por ejemplo, a dos gigantescas hipotecarias, es porque esas colosales empresas eran en realidad estatales. Puesto que las había fundado el famoso comunista Franklin Roosevelt. Bien es cierto que, apenas desaparecido Roosevelt y desinfectado el país del maloliente New Deal, el presidente de turno (¿fue Eisenhower?) se apresuró a privatizarlas. Pero según tú eso no cambia nada, porque el Estado siguió invirtiendo en esas empresas. Contra eso me basta un solo argumento: si hubieran sido empresas estatales no hubieran podido quebrar. Las empresas estatales no quiebran nunca, ni siquiera cuando quiebra el Estado, o sea cuando es derribado por una guerra o una revolución. Y si fuera por ser estatales por lo que quebraron, ¿por qué quebraron también tantas empresas que no eran estatales?
- -
Pero concedo que en cierto sentido tú tienes razón. Si acabar ganando es tener razón, es más probable que la tengas tú. Porque ya se ve claramente la estrategia que va a utilizar el neoliberalismo para volver a meternos en cintura. Ya se oye hablar de paréntesis, de ajustes y de adaptaciones, y hasta hay quien se indigna exclamando que qué paréntesis ni qué ocho cuartos, todo sigue marchando de lo más bien. El ministro “socialista” Corbacho dijo el otro día que lo importante ahora es ayudar a los bancos a conseguir liquidez y no ponernos a imaginar cambios en la sociedad de mercado.
- -Pero cambios hay. Ya nadie se atreve a decir, como tu maestro Milton Friedman, que el mercado siempre lo arregla todo por sí solo. Pero entiendo perfectamente cuál es tu postura ahora: bueno, sí, el Estado no siempre es un estorbo, podemos perdonarle la existencia a condición de que sea una especie de agencia de seguros para el mercado. Una agencia sui generis: recauda los dineros de los contribuyentes para regalárselos a los empresarios cuando están en problemas y evitar que se arruinen y se queden sin quehacer, sino que sean los contribuyentes los que se arruinan y se quedan sin trabajo. Y tú me dices: no, es que si el Estado dejara hundirse a las finanzas, los contribuyentes estarían todavía más arruinados y desempleados. Lo que puedo contestarte a eso bien sé que es irremediablemente ingenuo: con lo que el gobierno norteamericano se va a gastar en salvar a las empresas, seguramente podría crear más empleo que el que se perdería con la ruina de esas empresas. Y figúrate si además invirtiera en eso aunque sólo fuera una parte de los gastos de guerra.
- -Pero hay otro argumento que me extraña que no hayas blandido contra mí. Es que quizá no lees La Nación de Buenos Aires, periódico insignia del pensamiento correcto. Allí un señor Mariano Grondona opinó hace poco que Argentina se está quedando “al margen del único movimiento revolucionario que ha traído consigo la Edad Moderna: precisamente, el capitalismo.” Si he entendido bien, revolucionario quiere decir darwinista, o sea la aceptación realista de la lucha por la supervivencia (“Es cruel, pero es real.”) Curiosísimo razonamiento: Darwin nos enseña que no hay que ayudar a todas las empresas, sino dejar que algunas se hundan como exige la supervivencia del más fuerte. Ayudar a unas sí y a otras no no parece muy darwiniano, pero a nuestro periodista no le importa, seguramente porque para él es lo mismo la selección natural que la selección gubernamental –fuerzas ciegas ambas. Ya hemos hablado alguna vez tú y yo de esa idea simplista del evolucionismo incluso limitado a la biología. La sobrevivencia del más fuerte (o si quieres del más apto) quiere decir la supervivencia del que sobrevivió. A toro pasado, es claro que el que sobrevivió resultó ser el más apto. Pero es imposible saber si no será el que hoy es el más débil el que sobrevivirá mañana y resultará el “más fuerte”. Eso en biología, ahora dime tú en la historia de las culturas humanas.
- -Pero bueno, querido Matías, tú sigue en las tuyas, es evidente que no te faltará apoyo. Un cordial aunque discrepante abrazo,
T. S.