jueves, enero 11, 2018

Jonas Bendiksen: Entre los Mesías

Jonas Bendiksen: Entre los Mesías





El fotógrafo Jonas Bendiksen se ha reunido Jesus- seis Jesuses, para ser precisos . Son todos los hombres repartidos por todo el mundo que dicen ser la segunda venida de Cristo. Bendiksen pasó tres años fotografiando estos mesías de hoy en día y sus seguidores en Brasil, Rusia, Zambia, Sudáfrica, Inglaterra y Japón.
Como se verá a continuación, el resultado es mucho más matizado, complejo y generoso de lo que cabría esperar de un proyecto como este. Leer “ Entre los Mesías ,” la entrevista de Brook Wilensky-Lanford con el fotógrafo, ya que van más allá de la parodia y discutir cómo una persona “sin Dios” podría empezar a entender la idea de la fe, y la luz Bendiksen vio dentro de algunos de estos hombres.
INRI Cristo se dio la vuelta a su compuesto en un pedestal a la rodadura. Brasil, 2014.
Guernica: Quiero obtener su sentido de cómo este proyecto se relaciona con su trabajo anterior. Usted ha dicho que desea mirar en enclaves, lugares donde la gente vive de manera aislada, ¿verdad?

Jonas Bendiksen: Al final del día, una gran parte de mi trabajo tiende a girar en torno a las personas en el exterior de algo, alguien en la periferia. Esta idea de la fe y la religión y la creencia es algo que ha sido un misterio para mí, que siempre he tenido curiosidad. Siempre me ha gustado la lectura de textos religiosos, aunque yo no crecí con la fe misma. Crecí en un hogar bien sin Dios, se podría decir. Pero se abre un periódico, y se puede ver el poder y la influencia de la fe en la sociedad. Es importante que las personas tienen. Y es por eso que es este fascinante misterio para mí, que quería tocar y sentir de alguna manera y poner una cara a tratar y relacionarse con-lo que es esta cosa llamada fe? ¿Como es? ¿Qué se puede creer?
El 14 de enero, cumpleaños de Vissarion, sus discípulos entran pueblo más interna y más sagrado de la comunidad. Esta fecha se conoce como la verdadera Navidad a sus seguidores. Rusia, 2015.
Guernica: La mayoría de estos hombres tienen al menos algún seguidores, y fotográficamente, que es una opción interesante, ya que le permite no solo ver a este individuo, pero las personas que ven este individuo, y lo que se refleja para ellos. ¿Qué tipo de interacciones ha tenido con estos seguidores que le sorprendió?

Jonas Bendiksen: Mi viaje a cada una de estas personas fue también una exploración de la comunidad creada alrededor del mesías; eso es una parte muy importante de lo que son. Te voy a decir una cosa que me sorprendió enormemente. En todos estos encuentros, no una sola vez me pregunté, ya sea por uno de los mesías o por uno de los discípulos, lo que yo creía. Nadie puso la presión sobre mí: “Bueno, ahora hemos demostrado. Ahora dime lo que realmente piensa.”Estaba preparado para esa pregunta, por supuesto, y yo habría pensado que sería muy natural que se le pregunte. Me gustaría estar allí durante una semana, y nos dieron muy cerca, en muchos casos, y que tipo de esperar que la gente sea curioso. Pero nadie me preguntó.
Moisés Hlongwane, también conocida simplemente como Jesús, en el día de su boda con uno de sus discípulos. Sudáfrica, 2016.
Guernica: ¿Qué has visto evidencia de un cierto tipo, ¿verdad? Pero no es la evidencia de lo que se esperaba.

Jonas Bendiksen: A través de estos tres años, no he podido aislar exactamente lo que sería eso hace que estas afirmaciones [de la segunda venida] menos plausible que cualquiera de las otras cosas que la gente cree en todo el mundo. Y donde exactamente la mentira límite entre la fe y la ignorancia o locura? No puedo encontrar ese punto. Y que ha de decidir que esta manera de creer en algo es completamente locura y este conjunto de creencias es algo que todos aplaudimos a la mesa de la sociedad?

domingo, diciembre 17, 2017

La Agencia Magnum revela sus secretos

La Agencia Magnum revela sus secretos | Periodistas en Español



Una exposición muestra las hojas de contacto de sus grandes fotógrafos

Entre 1989 y 2004 el fotógrafo y teórico William Klein realizó para la cadena de televisión ARTE una serie de 33 episodios documentales en los que recogía los métodos de trabajo de algunos de los mejores fotógrafos del siglo XX.
Se trataba de seguir el proceso que llevaba a la publicación de una fotografía seleccionada entre otras que habían sido tomadas durante la misma sesión. Eran los propios fotógrafos quienes explicaban por qué habían seleccionado la fotografía que finalmente se iba a publicar y desechaban el resto.
La serie fue publicada en 2011 en un triple DVD de visionado muy recomendable, y en las películas nos explican sus métodos de trabajo profesionales como Cartier-BressonJosef KoudelkaRobert DoisneauHelmut NewtonDon McCullin o Nan Goldin, entre una larga serie de grandes fotógrafos.
El trabajo se titula “Contactos” porque es el equivalente a las hojas de contacto que los fotógrafos hacían con las películas de sus cámaras analógicas, una primera impresión de los negativos que utilizaban para evaluar los errores, seleccionar las mejores instantáneas y decidir finalmente la fotografía que consideraban más adecuada, aquella que, siguiendo el criterio de Cartier-Bresson, definía el “instante decisivo”.
En ocasiones eran los editores quienes seleccionaban las fotografías a la vista de las hojas de contacto que les proporcionaban los fotógrafos. El análisis y estudio de estos materiales proporciona elementos muy interesantes para entender los procesos creativos de una obra fotográfica.
Protestas-Paris-1968-Bruno-Barbey-Magnum
Protestas-Paris-1968-Bruno-Barbey-Magnum-contactos
Francia, París, mayo de 1968, contactos y fotografía elegida por Bruno Barbey para Magnum

Magnum expone sus contactos

La idea ha sido tomada por la Agencia Magnum y en una exposición que puede verse en Madrid se exponen las hojas de contacto de casi un centenar de fotografías muy conocidas de 65 grandes fotoperiodistas de la agencia. A través de la contemplación de estas hojas de contacto y de su relación con la fotografía seleccionada, también presente en la exposición, se entienden mejor las claves que han llevado a muchas fotografías a convertirse en testimonios icónicos de acontecimientos de la historia contemporánea y se evalúan con más claridad los contextos en los que se han tomado las imágenes del desembarco en Normandía, las de la guerra de Vietnam, el conflicto de los Balcanes o el ataque a las Torres Gemelas. Las hojas de contacto, prácticamente desaparecidas tras la llegada de la fotografía digital, son ahora también documentos históricos y materiales para estudiar la evolución de la fotografía.
Organizada atendiendo a un orden cronológico, la exposición se inicia con la obra de algunos pioneros de Magnum, como los fundadores Cartier-BressonRobert CapaDavid Seymur (Chim) y George Rodger. Continúa con la de los fotoperiodistas que cubrieron los grandes acontecimientos de las décadas de los 50 y los 60 del siglo XX, cuando las hojas de contacto eran una herramienta imprescindible para Marc RiboudErich LessingLeonard FreedInge MorathEve Arnold o René Burri.
Torres-gemelas-11-SEP-2001-Thomas-Hoepker-Magnum
Torres-gemelas-11-SEP-2001-Thomas-Hoepker-Magnum-contactos
Torres-gemelas-11-SEP-2001-Thomas-Hoepker-Magnum-contactos
En los años 70 y 80 los fotoperiodistas de Magnum Photos orientaron sus trabajos hacia una visión más personal en la cobertura de los conflictos bélicos y de los grandes acontecimientos mientras abordaban nuevos géneros como la fotografía de calle, la documentación social e incluso el humor.
De esta década pueden verse en esta exposición las hojas de contacto de algunas fotografías de Susan MeiselasAbbasSteve McCurryMartin Parr o Ferdinando Scianna. En los años 90, con la aparición de nuevas tecnologías, Magnum se abre a la experimentación de formatos y enfoques, y en el nuevo milenio, cuando las hojas de contacto han iniciado su progresiva desaparición, se exponen algunas de fotógrafos que aún mantienen este procedimiento, como Trent ParkePaolo Pelegrin o Cristina García Rodero, única integrante española de la Agencia.
A lo largo de esta amplia exposición se sigue la evolución del fotoperiodismo y de la obra personal de algunos de sus mejores representantes, cuyas biografías se pueden consultar en los paneles que acompañan a los testimonios gráficos de cada uno de ellos. También se exponen revistas de las épocas en las que fueron publicadas las fotografías y libros que ayudan a entender el contexto sociopolítico en el que fueron tomadas.

jueves, diciembre 14, 2017

Por qué Google está construyendo su nuevo centro de investigación de inteligencia artificial en China



Fei-Fei Li, investigadora jefa de inteligencia artificial y aprendizaje automático de Google Coud, comienza el anuncio del Google AI China Center así:
Desde que me convertí en profesora hace 12 años y me uní a Google hace un año, he tenido la suerte de trabajar con muchos talentosos ingenieros, investigadores y tecnólogos chinos.
China es el hogar de muchos de los principales expertos mundiales en inteligencia artificial y aprendizaje automático. Los tres equipos ganadores del ImageNet Challenge en los últimos tres años han estado compuestos en su mayoría por investigadores chinos. Los autores chinos contribuyeron con el 43 % de todo el contenido de las cien principales revistas de IA en 2015 y cuando la Association for the Advancement of AI descubrió que su reunión anual se superponía con el Año Nuevo Chino este año, reprogramaron la reunión.

El impulso capital de las autoridades chinas

Lo que comenta Li no es casualidad, como tampoco lo es que China pueda ser líder destacada en inteligencia artificial en menos de dos décadas. Todo tiene que ver con la intención de las autoridades gubernamentales chinas de construir una industria nacional de inteligencia artificial con un valor de 150.000 millones de dólares estadounidenses. Quieren que sea la más importante.
Las ambiciones se desencadenaron, según contaba en mayo The New York Times, cuando la inteligencia AlphaGo derrotó a un famoso maestro surcoreano y al mejor jugador mundial, Ke Jie, en el juego estratégico Go.
China quiere ser líder mundial en inteligencia artificial en 2030
Desde este punto, la República Popular China fijó como uno de sus principales objetivos esta tecnología. El levantamiento de una industria puntera a nivel internacional capaz de ser líder. Este julio, además, anunciaron su plan de desarrollo. En él se ha establecido la cuantiosa inversión y la finalidad de la misma: ser los mejores en IA en el año 2030.
Y ya están ocupándose de ello reforzando a sus empresas, industria militar y la propia administración, apoyando también a empresas emergentes, investigaciones y proyectos en marcha en este campo.
Pero antes, en el 2020, el viceministro de Ciencia y Tecnología del Gobierno de China, Li Meng, prevé que el país iguale en tecnología e instalaciones de investigación sobre inteligencia artificial como la que en breve inaugurará Google a las de otros países líderes como Estados Unidos. Alcanzada esta meta, en la que la producción se elevará hasta los 22.000 millones de dólares, llegará el momento de ser líderes en 2030 con un rendimiento estimado de 147.000 millones.

La finalidad de esta gran apuesta

Esta notabilísima ambición busca destacar en inteligencia artificial, dominar parte de su poder y trasladarlo a la vida diaria, el logro que persiguen la mayoría de investigadores. Desde transformar la agricultura, tan importante en el país, como hacer evolucionar las industrias más tradicionales, la atención sanitaria, la seguridad ciudadana o la exterior.
Puntos, estos últimos, en los que entran en juego finalidades más que discutibles y controvertidas como las vigilancias masivas, que ya se llevan a cabo mediante este tipo de innovaciones, o la censura en la red, que gracias a estos avances podría ser todavía mayor. Posibilidades que deberían preocupar.
Las pocas trabas a la hora de recopilar y analizar datos de usuarios es un gran aliciente y un gran peligro
De cualquier modo, estas inversiones públicas van a sumarse a las que prevén realizar poblaciones y provincias por su cuenta —como Tianjin, que quiere crear un fondo de 5.000 millones de dólares— y otras tecnológicas como Baidu, Alibaba o Tencent. En los últimos tiempos, según MIT Technology Review, no han dejado de contratar a ingenieros y científicos especializados en este campo. Los pocos obstáculos a los que se enfrentan las empresas a la hora de recopilar y analizar datos de los usuarios, imprescindibles para las inteligencias artificiales, es un aliciente más.
Una situación que todavía atrae a más compañías al país, propicia la creación de instalaciones como el Google AI China Center y favorece el impulso que desean dar a esta industria. Será interesante ver de qué manera se alcanza o no el objetivo que el Gobierno de la República Popular China se ha marcado para 2030

lunes, diciembre 11, 2017

Viaje a Qufu, la ciudad de Confucio

Viaje a Qufu, la ciudad de Confucio



Una de las frases más famosas de Confucio, en la primera analecta (论语) es:
“Un amigo que viene a verte desde lejos, ¿no es motivo de alegría?”
Pese a que Qufu es una pequeña ciudad en el interior de Shandong, los que viajan por la región deben ir a visitar al buen amigo Confucio.
Qufu se considera una ciudad pequeña-mediana, ya que “solo” tiene seiscientos mil habitantes. Se encuentra situada en la parte occidental de Shandong, lejos de la costa, donde están ciudades más importantes como Qingdao y Yantai, y al sur de la capital de la región, Jinan.
Si viajas a Shandong, es fácil llegar a Qufu: no muy lejos del centro de la ciudad se encuentra la estación de trenes de alta velocidad Qufu East (曲阜东), a la que llegan trenes procedentes de las principales ciudades.


¿Quién es Confucio (o Kongzi)?

Confucio, el filósofo chino más famoso y destacado nació en Qufu en el 551 a.C. y permaneció allí hasta su muerte en el 479 a.C. Fundador de la escuela confuciana durante el período de los estados combatientes, sus escritos y enseñanzas se han convertido en parte importante de la cultura, la historia y la vida cotidiana del pueblo chino desde la dinastía Han (202 a.C.).
El nombre chino de Confucio es Kongzi (孔子). El apellido Kong era típico del estado de Lu (鲁), que corresponde al actual Shandong, y los Kong fueron una de las familias más importantes de Qufu. De hecho, encontrarás la reconstrucción del árbol genealógico del linaje de los Kong en los principales lugares de interés dedicados a Confucio en Qufu.
Estatua de Confucio


La visita de Qufu

Un día es más que suficiente para visitar Qufu. Aún conserva las características de una típica ciudad china, rodeada de murallas, con un pequeño canal que bordea el perímetro, edificios bajos, imponentes puertas que marcan la entrada al casco antiguo y la presencia de una torre del tambor.
Si llegas a Qufu desde Beijing, Shanghai o las principales ciudades de Shandong, lo harás por la Qufu East Railway Station (曲阜东站). Está a una hora del casco antiguo y para llegar al templo de Confucio (孔庙), desde donde debes comenzar tu recorrido, puedes tomar un taxi que te costará unos 30 Yuan o el autobús K01, una opción muy económica, pues el billete cuesta solo 1 Yuan.
Si eliges el autobús, te sugiero que preguntes dónde está la parada, pues no es fácil de encontrar (tienes que regresar a la estación y salir por el lado este).
Si estás en Qufu de pasada y no tienes intención de llevar una mochila o equipaje contigo, te sugiero que vayas al supermercado a la derecha de la salida de la estación donde verás un letrero que pone 超市. Hay un servicio de consigna de equipaje por 20 Yuan al día. No hagas caso a las ofertas que te harán al entrar al supermercado (tours organizados o furgonetas privadas), los precios son desproporcionados.


Los tres Kong (三孔)

Al llegar al Templo de Confucio, encontrarás la taquilla en la larga avenida arbolada de la entrada principal. Te recomiendo que compres la entrada para los tres Kong, que incluye el templo, la casa y el bosque de Confucio. Cuesta 150 Yuan (hay tarifa reducida a 75 Yuan para niños, ancianos y estudiantes) y vale solo para esos tres lugares.
Si en cualquier otro lugar lees que la entrada a los tres Kong también incluye visitas a otros templos en Qufu, como el templo de Yanhui (颜庙) o un pequeño templo dedicado a Confucio fuera del bosque, no lo creas porque no es cierto


El templo de Confucio (孔庙)

El Templo de Confucio es un complejo de edificios imperiales, arcos conmemorativos y salas rituales. Es el más grande de China tras la Ciudad Prohibida de Beijing.
Cuando Confucio vivía, el templo era el hogar del maestro y sus discípulos, y tras su muerte en el 479 a.C., el duque del estado de Lu decidió convertir en templo la residencia del maestro. En sus dos mil quinientos años de historia, el templo se ha ampliado, destruido y reconstruido, y lo que vemos hoy data de 1499, durante la dinastía Ming.
Al entrar al templo, encontrarás una serie de arcos y puertas, construidos por varios emperadores para rendir homenaje a Confucio, casi todos durante la dinastía Ming. Hay textos en arcos y puertas que recuerdan las enseñanzas de Confucio.
Te aconsejo que compres un librito azul a la entrada donde se explica en detalle información sobre los edificios que encontrarás en el templo, con una buena traducción al inglés.
Al continuar la visita, llegarás al altar del albaricoque. A pesar de que ya no está el legendario albaricoque donde la leyenda afirmaba que Confucio impartía diariamente lecciones a sus 72 discípulos, encontrarás un hermoso recinto vallado que conmemora el lugar.
Pasea entre los enebros antiguos, y antes de salir encontrarás las principales salas de ritos, la sala dedicada a la esposa de Confucio, y al fondo del templo, dos hermosos jardines.
Tras la visita al Templo de Confucio, dirígete al segundo Kong, la casa de Confucio (孔府). El camino que conecta la salida del templo a la entrada de la casa está lleno de pequeños puestos, si necesitas comprar algún regalo o recuerdo, detente aquí. Podrás comprar desde estatuillas de Confucio hasta el libro de las analectas.


La casa de Confucio (孔府)

Como ya hemos mencionado, durante su vida Confucio vivió dentro del templo, al igual que su hijo y su nieto. A partir del bisnieto, el linaje de los Kong había aumentado y gozaba de una cierta fama en la ciudad, por lo que junto al Templo de Confucio se construyó la residencia de los descendientes del filósofo.
Hoy, la residencia de Confucio es una ciudad dentro de la ciudad. Rodeada de una muralla baja, es un laberinto de unos 150 edificios y casi 500 salas, que alberga callejuelas y diversas sorpresas. De hecho, hay muchas salas de oración, donde se pueden ver altares y pinturas en las paredes, salas reservadas para reuniones familiares y edificios donde se ejercitaban disciplinas artísticas como la música y la caligrafía.
No subestimes el ala oeste de la casa, donde hay menos turistas. Pese a que los edificios son casi todos iguales y bastante desnudos en su interior, encontrarás una preciosa muestra fotográfica de la ciudad de Qufu a principios del siglo XX, fotos de los principales lugares de interés de la ciudad y de los supuestos descendientes de Confucio.
Bosque de Confucio


El bosque de Confucio (孔林)

El tercero y último de los tres Kong es el bosque de Confucio, también conocido como mausoleo de Confucio. De hecho, allí se encuentra la tumba del filósofo. El bosque de Confucio está fuera de las antiguas murallas de la ciudad. Llegar a él es simple: sal de la casa de Confucio y toma Gulou North Road (鼓楼北街). Tras media hora de caminata, llegarás a la entrada del bosque.
Ten en cuenta que en el bosque no está solamente el mausoleo de Confucio, sino que hay muchas tumbas Ming marcadas con estatuas zoomorfas o losas de piedra con incrustaciones valiosas. Tardarás más de dos horas en ver bien todo el bosque.
Cierra a las cinco, así que, si crees que no te va a dar tiempo de verlo todo, te aconsejo que tomes el trenecito que para junto a la taquilla. Cuesta 20 Yuan y para cerca de los principales puntos de interés. El único problema es que no puedes bajar, excepto para visitar el mausoleo de Confucio.
En el mausoleo, además de la tumba del sabio, están también la de su hijo y su nieto. Las tumbas no son nada suntuosas, consisten en un simple montículo cubierto de hierba. La del maestro está marcada por una estela que data de la era Ming y custodiada por dos guardias de piedra.


Fin de la visita

Tras la visita, recuerda que la consigna de equipaje de la estación cierra a las 9, y se tarda una hora en llegar a la estación en autobús. Si tienes tiempo, te sugiero que vayas a la ciudad, donde encontrarás rutas interesantes.
Si vas a pasar una noche en Qufu, cuando salgas del bosque vuelve por Gulou North Road, y frente al templo de Yanhui (颜庙) encontrarás un agradable hostal juvenil (曲阜青年旅舍).

miércoles, diciembre 06, 2017

El kochari de Armenia, patrimonio inmaterial de la humanidad

El kochari de Armenia, patrimonio inmaterial de la humanidad | Periodistas en Español








El kochari de Armenia, patrimonio inmaterial de la humanidad

El kochari (en armenio: Քոչարի) ha sido designado como nuevo patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), ha designado a nuevos elementos en su 12ª sesión del comité intergubernamental celebrada en la capital surcoreana, Seúl.
La danza tradicional armenia denominada kochari tiene una antigüedad de más de mil años, se practica frecuentemente en días festivos y celebraciones familiares, fiestas y eventos sociales. En armenio kochari, literalmente es koch, rodilla y ari, ven.


El kochari armenio, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
El kochari armenio, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.


Se trata de una danza popular bailada en círculo y que aparte de Armenia, también se practica por griegos, kurdos, turcos y azerbaiyanos. Su cadena de transmisión nunca se ha interrumpido.
Esta práctica cultural infunde un sentimiento de identidad, transmitiéndose de padres a hijos, sin distinción de edad, sexo o condición social. Los bailarines, hombres y mujeres, se ponen de pie, cogidos de las manos y el ritmo de danza varia de moderado a rápido. Su estudio y práctica se incluye en las escuelas armenias de secundaria y en centros culturales desde 2004.
Armenia tiene con esta incorporación cinco elementos en la lista del patrimonio inmaterial de la humanidad: el duduk, especie de oboe armenio y su música en 2008, el jachkar, la cruz de piedra tradicional armenia en 2010, la interpretación de la epopeya nacional del David de Sassoun o Los temerarios de Sassoun en 2012 y el lavash o pan tradicional, cuya preparación, significado y aspecto es una expresión cultural en 2014.




La agencia de la ONU examina, desde el pasado lunes 4 de diciembre y hasta el sábado 9 en Seúl, un total de 34 nuevas peticiones. Actualmente, su lista cuenta con 365 elementos: danzas, cantos, fiestas, gastronomía y tradiciones y saberes ancestrales.

miércoles, noviembre 29, 2017

Cerrando la brecha de género en Pakistán

Cerrando la brecha de género en Pakistán



Cuando se embarcó en una investigación sobre el terreno de la crisis crónica de Pakistán hace 16 años, la directora del proyecto para el sur de Asia de International Crisis Group, Samina Ahmed, era una mujer en un mundo de hombres. Pero sus experiencias la han convencido de que para entender el conflicto es necesario incorporar con decisión las perspectivas de mujeres y niñas que con frecuencia ven sus oportunidades bloqueadas por la violencia.
“Nuestra gente no deja que las niñas estudien más allá del tercer grado (correspondiente a una edad de ocho o nueve años). Pero esta niña llora y dice: ‘Yo quiero aprender’. Y yo la quiero tanto que no tengo otra opción que mandarla lejos de nuestro pueblo, porque aquí no hay posibilidad de educación después de la escuela primaria. Ella irá a la gran ciudad, y aprenderá, y será la primera de la familia”.
Escucho estas palabras de un padre paquistaní sobre su hija allá por comienzos de la década de 2000. Sucede durante un viaje a Beluchistán, una zona que sufre los efectos de una década de insurgencia. Estoy tratando de desentrañar las causas de la militancia y el conflicto mediante reuniones con antiguos militantes, trabajadores sociales, activistas de derechos humanos y líderes religiosos.
El entusiasmo de esa pequeña niña por desafiar todos los obstáculos que se interponían en su educación todavía me acompaña, al igual que el apoyo comprensivo de su padre, a pesar de todas las barreras impuestas por la tradición. Para mí personifican los innumerables testimonios que escuché durante mis viajes. No solo influyen en el modo en el que trabajo, sino que guían mi comprensión de Pakistán y de cómo la gente —especialmente mujeres y niños, pero no solo ellos— experimentan su violencia y múltiples conflictos.

Voces que no se escuchan, fuerzas invisibles
Cerrando la brecha de género en Pakistán

Mujeres en cachemira cargan con leña. Sajjad Qayyum/AFP/Getty Images
En este día crucial para mí en Beluchistán, una región pegada a Irán y Afganistán, estoy planeando reunirme con activistas políticos seculares y liberales, que se oponen a los islamistas talibanes. En el encuentro en esta casa solo hay hombres sentados en el suelo con las piernas cruzadas, con una excepción: una niña pequeña. Respondiendo a mis preguntas, su padre explica la determinación de la pequeña a ir al colegio y alaba su carácter y su tenacidad para cumplir sus sueños.
Propone luego que yo hable con otras mujeres de su comunidad para escuchar sus perspectivas y experiencias sobre la situación en la provincia. Una ocasión como esa en una parte del país en la que los hombres y las mujeres viven vidas separadas es bastante inusual para alguien que viene de fuera. Cojo al vuelo la oportunidad y soy escoltada a la parte de la casa en la que viven las mujeres, al margen de cualquier contacto con hombres con la excepción de los parientes cercanos.
Un gran grupo de mujeres, vestidas para la ocasión, me da la bienvenida. Me rodean, emocionadas por tener la ocasión de conocer a una forastera. Comienzan por hacerme preguntas. ¿Cómo puede hacer una mujer el trabajo que hago yo? ¿Cómo puedo trabajar sola? ¿Cómo viajo largas distancias libremente? Excepto por las visitas que hacen a sus familiares una vez al año, ellas nunca se aventuran más allá de las paredes de su casa. Comienzan a compartir sus experiencias e historias sobre sus vidas. Algunas me cuentan que les gustaría recibir una educación y tener un trabajo. En sus voces hay rabia y frustración. Saben lo que quieren, pero creen que está fuera de su alcance.
Este encuentro tiene en mí un profundo impacto. Soy activista en favor de los derechos de las mujeres desde hace mucho tiempo, y fui miembro del Women’s Action Forum en los 80 durante el gobierno militar. Habiendo estudiado en una universidad de Pakistán y en el extranjero y tras trabajar en varios países, no tengo ningún problema en hacerme valer en un mundo de hombres. Pero el experimentar esta frustración real y bien argumentada tanto por parte de hombres como de mujeres en un hogar tradicional pastún me hace volver a replantearme mis ideas sobre la brecha de género.
Comienzo a comprender la importancia de integrar las dinámicas de poder y de género en mi análisis del conflicto escuchando lo que tienen que decir mujeres y niñas en las áreas que lo sufren, a pesar incluso de que públicamente sean invisibles. Me doy cuenta de que ser mujer es una ventaja en mi investigación, ya que me da acceso a las mujeres además de a los hombres. Ese día tomo una decisión consciente: redoblaré mis esfuerzos para entrevistar a mujeres además de a los hombres para comprender cómo experimentan la violencia y su visión sobre cómo acabar con ello y canalizar su potencial para ayudar a construir una sociedad más pacífica.

Los más remotos recovecos de Pakistán
En mis años en International Crisis Group viajo por todo Pakistán, desde los suburbios de su ciudad más grande, Karachi, en el Océano Índico, a los poblados de Jaiber Pajtunjuá, en la frontera con Afganistán. Hablo con gente de toda condición, especialmente de los estratos sociales más ignorados e invisibles. Esto no solo incluye las voces de mujeres y niñas, sino también las de trabajadores de partidos políticos, pescadores o granjeros que luchan para sobrevivir en terrenos a menudo duros e inhóspitos.
Como mujer, no encuentro resistencia mientras realizo mi trabajo de investigadora. Mis desafíos son aquellos a los que se deben enfrentar todas las mujeres que trabajan en Pakistán. La ausencia de aseos públicos para mujeres, por ejemplo, presenta no solo un riesgo sanitario, sino también uno de seguridad. Sin embargo, en general, durante mis viajes, incluso en las ocasiones en las que soy la única mujer en hoteles perdidos, compruebo que la gente se muestra especialmente preocupada por asegurarse de que me siendo cómoda y segura.
Al desarrollar mi actividad profesional, a veces la gente se olvida de que soy una mujer. Rara vez me tratan como a una extraña, o como una mujer que no se adapta a las normas locales. La excepción se produce en los centros urbanos donde visito madrasas o mezquitas más convencionales, aunque, incluso allí, la gente no se para a hacerme reproches abiertamente. Solo de manera muy ocasional alguien me pide que me cubra el pelo, como se espera normalmente de una mujer musulmana en Pakistán. A través de su actitud, no obstante, la gente puede transmitir que se sienten al menos incómodos, si no hostiles, ante mujeres independientes como yo.
Por supuesto, soy consciente de que no todas las mujeres paquistaníes piensan como yo. Esto se pone de relieve de manera especialmente intensa un día en una visita a Jaiber Pajtunjuá. Asisto a una sesión del parlamento local, en el que el Partido Islamista, que tiene el poder, cuenta con un gran número de representantes femeninas. Y, sin embargo, son los hombres los que hablan mientras las mujeres simplemente se sientan allí en silencio.
“¿Va usted a participar en el debate?”, le pregunto a una de las mujeres del Partido Islamista.
“No, mis líderes masculinos hablarán en mi nombre”, me contesta.
Proporcionar a las mujeres una plataforma pública a veces no es suficiente para garantizar que estas expresan sus opiniones y necesidades. En algunos casos, las mujeres en la vida pública sirven como figuras intermediarias al servicio de otros intereses.
Y sin embargo, también veo a mujeres y niñas, como aquella pequeña en esa casa remota de Beluchistán, que quieren hacerse oír, que quieren aprender, que quieren una educación, y en cuyas comunidades a veces los hombres están dispuestos a escuchar.

La paradoja de las madrasas
Las mujeres no reflejan la situación al completo, ya que los hombres también están cambiando, a veces incluso sin ser conscientes de que sucede. Me doy cuenta de esto durante mi trabajo en las madrasas, o escuelas religiosas, un reducto tan auténticamente masculino que inicialmente ni siquiera lo relaciono con las mujeres.
Yo no puedo entrar a las madrasas, así que un colega es quien tiene que hablar con los hombres allí. Pero sí puedo reunirme con los líderes de los partidos religiosos que dirigen gran parte de este sector. Contacto con un líder del Partido Islamista, que gestiona lo que posiblemente es el mayor y más extremo grupo de madrasas, donde no se enseña nada que no sea la interpretación del Corán más estricta posible. Sorprendentemente, me invita a su casa. Está claro que no me considera una amenaza como mujer. Incluso su joven hijo está presente.
“Bueno, hermana”, dice el líder del partido, “por favor, dígale a mi hijo que debería estudiar mucho”.
Maulana, ¿qué es lo que estudia el chico?”, pregunto.
“Inglés, matemáticas e informática”.
“Pero Maulana”, respondo. “¿Por qué no está en su madrasa?”.
Y él contesta: “Hermana, los tiempos han cambiado”.

Dar una oportunidad a las mujeres
Cerrando la brecha de género en Pakistán

Niñas paquistaníes en clase, valle de Swat. A Majeed/AFP/Getty Images
En 2005, viajo a Swat, en Jaiber Pajtunjuá, para hacerme una idea de lo que está sucediendo en las zonas rurales. Un guía, excombatiente herido en los frentes de Afganistán y Cachemira, me invita a su casa a conocer a su familia. Su hogar está en un pequeño y bonito pueblo de montaña donde vive con sus hijas. Su mayor problema: los obstáculos a los que se enfrenta para dar a estas niñas una educación formal.
“Sabes”, me cuenta, “ahora lo más precioso que tengo son sus vidas. Y sus futuros. Pero ¿qué tengo que pueda ofrecerles? Aquí no hay escuela. Sin eso, no pueden tener siquiera una educación como tú. Y eso es lo que quiero”.
Luego las chicas se arremolinan a mi alrededor y hablamos de lo que creen que necesita con más urgencia su pueblo. Su respuesta es sencilla: agua, porque tienen que recorrer grandes distancias para obtener simplemente la que necesitan para la casa. Una educación. A través de los años, escucho a menudo esta misma canción.
El tema de la escolarización surge de nuevo cuando intento explicar el trabajo en prevención de conflictos a una chica de 15 años en la ciudad de Gwadar en Beluchistán, una importante base naval que actualmente se ha convertido en el centro neurálgico del Corredor Económico Chino-Paquistaní. Ella responde con rabia y frustración.
“Sabes, estamos hartos de la ONU y de vosotros, las ONG. Venís aquí, habláis, nos dais sermones, escribís, una y otra vez, pero no hacéis nada por nosotros”.
“¿Qué crees que es necesario hacer?”, le pregunto.
“Mira, yo no quiero ser maestra. Quiero ser científica. ¡Pero en mi escuela ni siquiera hay un profesor de ciencias!”, dice. “Nunca seré científica a menos que tenga lo que tú tuviste, el privilegio de una buena educación”.
En ese momento aprendo mi lección. Quiero hacer algo para abordar la falta de oportunidades que se ofrecen a esta chica. La sociedad paquistaní puede parecer conservadora en lo que respecta a la educación de las mujeres pero bajo la superficie la corriente del cambio está tomando impulso.
Mi investigación por todo Pakistán ilustra el impacto que la inseguridad tiene sobre la capacidad de las chicas para recibir una educación. Todas las personas a las que entrevisté —no solo chicas jóvenes, sino también sus padres y hermanos— aseguraron que si sus hijas o hermanas pudieran desplazarse sin riesgos hasta una escuela cercana, las enviarían allí. Sin embargo, en gran parte de las zonas rurales, la gente a menudo vive lejos de los colegios; en los barrios conflictivos de las ciudades, el viaje diario a la escuela puede suponer una amenaza física. “No podemos arriesgarnos a que recorran grandes distancias. Es demasiado inseguro”, es una queja que oigo a menudo. Y cuestiona mi concepción previa de que las restricciones culturales y sociales son lo único que impide que las niñas tengan acceso a una educación en las zonas de conflicto de Pakistán.
Estas averiguaciones me llevan a escribir dos informes sobre la educación de las niñas en Pakistán. El primero, Pakistán: Reformar el sector educativo, publicado en octubre de 2004, advierte sobre el deterioro del sistema de educación del país y sobre los programas de estudios que fomenta la intolerancia religiosa y no proporcionan a los jóvenes las cualificaciones necesarias para una economía moderna y, en algunos casos, crean combatientes para los grupos yihadistas.
Vuelvo al tema 10 años después con la publicación de La reforma de la educación en Pakistán para mostrar que hay millones de jóvenes que aún no pueden ir a la escuela, los programas de estudios siguen sin reformarse y el sistema educativo continúa en un estado de alarmante empobrecimiento. El informe también plantea el problema del acceso seguro de las niñas a las escuelas, así como la necesidad de cambiar los programas de estudios como protección contra el extremismo religioso y el sectarismo.

Una interdependencia mutua
Una y otra vez recibo una lección de humildad de los activistas por los derechos humanos, los trabajadores de organizaciones humanitarias y los líderes en favor de los derechos de las mujeres que arriesgan sus vidas por todo Pakistán para promover un cambio positivo en el país. Al entrevistarlos y escribir sobre sus opiniones, llevo sus voces hasta los más importantes responsables de tomar decisiones políticas en el país. El hecho de que una de las mayores defensoras de los derechos de las mujeres, la primera mujer en convertirse en primera ministra de Pakistán, Benazir Bhutto, alabara las recomendaciones de nuestros informes comunicó a los líderes de su partido que estos debían ser una lectura esencial. Aunque a mí no me sucede, muchas de las personas a las que entrevisto son amenazadas físicamente y atacadas. Y, sin embargo, cada vez que me reúno con ellas me dan las gracias. Siempre siento que debería ser al contrario.
Tomé verdadera conciencia de la interdependencia de mi trabajo y el suyo un día en Punjab. Me reúno con un abogado que dice que reparte versiones fotocopiadas de nuestros informes entre los miembros de su colegio de abogados para sensibilizar sobre los cambios legales que necesita Pakistán, especialmente para abrir nuevas oportunidades a las mujeres. Manifiesto mi sorpresa cuando añade que compra los informes encuadernados en una librería, pese a que están disponibles gratis en nuestra página web. Él me resume la relación entre International Crisis Group, con nuestra labor de investigación y de defensa de políticas, y los activistas dedicados a estas causas. Su grupo está preparado para distribuir nuestro trabajo de este modo porque, según dice: “Hemos aprendido tanto de estos informes como vosotros habéis aprendido de nosotros”.
En 2016, al escribir sobre los diferentes estratos de violencia criminal, yihadista y etno-religiosa en Karachi, tomo mis opiniones sobre lo que está limitando a las niñas en edad escolar y compruebo cómo pueden aplicarse de una manera más amplia a la sociedad. Examino la violencia de género y cómo las mujeres son regularmente sometidas a acoso sexual cuando se desplazan a sus trabajos. Como las niñas que intentan acceder a una educación formal, descubro que las mujeres de las comunidades pobres y marginadas de esta megaciudad, el centro económico de Pakistán, tienen pocas opciones para desplazarse de forma segura a sus puestos de trabajo. Lo que las mujeres más temen es la violencia cuando salen de sus casas para ganar un sueldo con el que mantener a sus familias.
Al incorporar las perspectivas de mujeres y niñas en mis investigaciones, amplificando sus voces y analizando el modo en que experimentan la violencia endémica de algunas zonas de Pakistán, esta labor aspira a proporcionar una comprensión más rica de la violencia y el conflicto en mi país natal y animar al Gobierno a tomar medidas significativas para abordar el simple problema de la seguridad. Cada mujer que puede salir de su casa cada día para acudir a la escuela o al trabajo supone un paso hacia adelante.

La versión original y en inglés de este artículo se ha publicado anteriormente en International Crisis Group.