martes, febrero 02, 2016

8 documentales con los que aprenderás más que en cualquier escuela de cine – CANAL CULTURA

8 documentales con los que aprenderás más que en cualquier escuela de cine – CANAL CULTURA







documentales para aprender cine canal cultura
Para recibir clases magistrales de los grandes maestros del cine no hace falta ni moverse de casa, viendo estos documentales puedes ser el más listo de la clase
Si tu ambición en este mundo es hacer cine, te felicitamos, has elegido, probablemente, la profesión más bonita del mundo. Sin embargo, es evidente que algo de formación necesitarás. Nadie nace sabiendo, ni siquiera John Ford, bueno igual John Ford sí. ¿Qué te parecería recibir consejos de los más grandes de Hollywood, gente como Martin Scorsese,Steven Spielberg, Brian de Palma, Sydney Pollack? ¿Y hacer un repaso por toda la historia del cine mundial a través del  análisis de las obras más importantes de todos los tiempos? ¿Y asistir a una clase magistral de Jean-Luc Godard? Hemos seleccionado para ti, querido cinemaniaco, los mejores documentales sobre el arte cinematográfico, sobre los entresijos de la industria, sobre la técnica, el estilo… Dales un buen uso y recuerda tener a mano papel y boli. De nada.

American Cinema

John FordProducido por el New York Center para la Visual History, en asociación con KCET/Los Ángeles y la BBC, se compone de un total de 13 capítulos sobre la historia del cine y de la cultura estadounidense a través de tipos como Scorsese, Jim Jarmusch,los hermanos CoenQuentin Tarantino y unos cuantos más. Entre todos se analiza el cine como una expresión artística, también como industria y como modelo de comunicación que ha servido durante más de un siglo para reforzar la imagen nacional estadounidense. A través de Annenberg Learner se puede disfrutar de todos los capítulos gratis.
En el capítulo, El estilo de Hollywood, Scorsese o Pollack analizan el estilo clásico del cine americano, su evolución y como aún hoy perdura en el tiempo parte de su estructura y su narrativa. En El sistema de estudio se examina aquel tiempo en el que se hacían películas de forma casi industrial a través del ejemplo de Paramount Pictures. Por supuesto hay un capítulo entero dedicado a La Estrella de Hollywood,Joan Crawford es el caso de estudio ¿herramientas de marketing, iconos, productos o artistas?
“Soy John Ford y hago western”, el cuarto capítulo, El Western va dedicado al género americano por excelencia. La comedia sofisticada de Ernst Lubitsch, o Howard Hawks también tiene capítulo propio, Comedia romántica al igual que el Cine negroy el Género bélico. Es muy interesante el apartado sobre el Nuevo Hollywood y también el que va dirigido al Cine independiente donde Spike Lee, los Coen o Tarantino toman el poder. También hay capítulos más técnicos donde el espectador puede aprender sobre el lenguaje cinematográfico: travellings, zooms, edición.

The Story of Film: An Odyssey

Dirigido por el crítico americano Mark Cousins, es probablemente, uno de los más completos de la historia del cine reciente. Cousins escribe su propia carta de amor al séptimo arte a través de 15 capítulos que recorren la historia del cine desde Los Albores de un nuevo arte (así se llama el primer capítulo que va de 1895 a 1918) hasta El futuro del cine (el último capítulo, del 2000 en adelante).
Cousins se apoya en los títulos que él considera más innovadores, los que han creado un estilo. Inenta siempre obviar las producciones más conocidas dando voz al cine de fuera de la industria occidental. No sólo analiza la evolución del cine también los hechos históricos más importantes del siglo XX en relación con las películas. A través de localizaciones claves del cine en todo el mundo, entrevistas a cineastas y actores como Lars Von Trier, Wim Wenders o Kagawa Kyoko y un concepto estético inmejorable y original, Cousins ofrece un viaje único para los espectadores ávidos de conocimientos sobre cine.

Moteros tranquilos, Toros salvajes

Este documental, como documental, no es la séptima maravilla, sin embargo está basado en uno de los mejores libros sobre cine que se hayan escrito nunca, Moteros tranquilos, Toros salvajes: Como la generación del sexo, drogas y rock ‘n’ roll cambió Hollywood. En esta crónica repleta de detalles escabrosos y algo rosas donde se cuenta como Warren Beatty se trajinaba a medio ‘star system’ mientras revolucionaba la industria conBonnie and Clyde o cómo el rodaje de Apocalipsys Now casi acaba con la vida de Francis Ford Coppola o Martin Sheen, también se disecciona hasta el milímetro como nació el nuevo Hollywood.
Gracias a la Nouvelle Vague y al mérito de genios como Scorsese oBogdanovich  a los directores se les comenzó a llamar autores. Los guiones de un tal Paul Schradercambiaron la forma de escribir cine, actores comoDustin Hoffman revolucionaron por completo la imagen que se tenía de las estrellas de Hollywood y se creó un icono generacional a través de la trágica vida del director Hal Ashby. Todo comenzó con Dennis Hooperhaciendo de motero y terminó con el primer blockbuster de la historia,Tiburón, de Steven Spielberg.

Cameraman: The Life and Work of Jack Cardiff

Jack Cardiff fue el primer director de fotografía en ganar un Oscar honorífico. Es sin duda, uno de los profesionales de la industria más icónicos y durante sesenta años trabajó en más de ochenta títulos, tanto en Estados Unidos como en Europa. Su fotografía fue utilizada por cineastas como John Huston o Alfred Hitchcock. Uno de sus trabajos más celebrados e influyentes fue en la película de Michael Powell yEmeric PressburgerLas zapatillas rojas.
En el documental Cameraman: The Life and Work of Jack Cardiff, directores como Scorsese, Michel Powell y  actores y actrices como Lauren Bacall, Kirk Douglas o Deborah Kerr hablan de su trabajo y talento. Memorable esa escena en la que Scorsese explica cómo se inspiró en la ejecución del ballet de Las zapatillas rojaspara rodar los combates de Toro Salvaje.

Historie[s] du cinema

Jean-Luc Godard escribió y realizó en su residencia de Rolle, durante 10 años, desde 1988 a 1998, este documental divido en cuatro partes divididas a su vez en dos partes cada una. A través de un collage de escenas de otros filmes, de textos, citas propias y ajenas, fotos, músicas y narraciones llevadas a cabo por las voces deJuliette Binoche, Alain Cuny, Julie Delpyy el mismo, el genio de la Nouvelle Vague propone mirar la Historia del Cine de una manera única, original y pretendidamente trascendente. Para muchos es una de las obras más importantes del cineasta y lo mejor que se ha hecho sobre cine, para otros es otro intento fallido de experimentar con el lenguaje audiovisual. Es muy complicado que el director de Al final de la escapada deje indiferente a alguien.
Los títulos de los capítulos son casi poéticos: Todas las historias, Belleza mortal, Los signos entre nosotros

Los viajes de Martin Scorsese

Si has llegado hasta aquí habrás comprobado que el director de Uno de los nuestroses un imprescindible en todos los documentales. Martin Scorsesees uno de los directores vivos que más hace por el cine (a parte de sus películas). Es el presidente de The Film Foundation, una fundación dedicada a la preservación del material fílmico en deterioro. Él, junto con sus compañeros de generación, Coppola, De Palma y Spielberg produjeron las últimas obras de Akira Kurosawa. Su labor de enseñanza en diferentes series o documentales es otra faceta más que añadir a este estudioso del cine.
Scorsese tiene dos documentales sobre cine de gran valor pedagógico: Un viaje personal con Martin Scorsese a través del cine americano, donde el cineasta desgrana su obsesión por las películas americana de las década de los 40 y de los 50 y Mi viaje a Italia, donde igual que él mismo descubrió el cine de sus orígenes a través de una televisión de 40cm en Little Italy lleva a los espectadores a realizar un viaje por el neorrealismo o el cine de Fellini.

El productor

Querejeta
Elías Querejeta es el eje narrativo de El productor, un documental deFernando Méndez-Leite que recoge medio siglo de cine español. El filme se va construyendo a través de los testimonios de esos directores que Querejeta descubrió, autores comoCarlos Saura, Víctor Erice o Fernando León de Aranoa y también de productores como Agustín Almodovar. Todo comienza con el ficticio periodo de aperturismo del franquismo, a comienzos de los 60’ y termina en los primeros años del siglo XXI.
Lo más destacable de este documental, aparte de un obvio repaso por los títulos más trasdendentes de nuestro cine, es como Méndez-Leite no tiene ningún tipo de problema en poner encima de la mesa la parte más controvertida del personaje, su intromisión en el proceso creativo que le llevó en ocasiones a manipular los guiones que financiaba. Por supuesto el documental también retrata la parte más aventurera de Querejeta y destaca su vasta aportación a nuestra industria.

Probablemente esta especie de recopilatorio de los mejores momentos del cine de Bollywood sea el mejor documento audiovisual sobre una de las industrias cinematográficas más importantes de los últimos tiempos.  El documental está producido por Shekhar Kapur (Elizabeth, Las cuatro plumas) y narra la historia del cine producido en Bombay, lo que él mismo define como “la única cultura capaz de unir a todos los indios”.

La idea se fraguó durante el Festival de Cannes de 2010 cuando Thierry Fremaux se lamentaba ante Kapur sobre la ausencia de películas de Bollywood en el festival. Después de un exhaustivo trabajo el resultado es más un homenaje a este género que una crónica de su historia.

domingo, enero 24, 2016

Generación Beat: Los ‘beat’ y la esperanza salvaje

Generación Beat: Los ‘beat’ y la esperanza salvaje | Babelia | EL PAÍS





Peter Orlovsky y Allen Ginsberg, en Calcuta, en 1962. / CORBIS



Cuando Allen Ginsberg llega a la India con su compañero, Peter Orlovsky, en 1962 para pasar 15 meses, acaba de publicar Kaddish, el largo poema dedicado a su madre muerta que es su obra maestra y algo más: el testimonio de que ha dejado de ser un niño (“Mi infancia se fue con mi madre”) y que, por tanto, tiene que hacer algo para merecerse una mayoría de edad que necesita para estar a la altura de sus objetivos. Esos objetivos, claros desde que William Blake le hablara una década atrás, una visión que marcó el resto de su trayectoria literaria y vital, no eran otros que convertirse en “la voz de las masas” y en “un santo”.



La India tenía que ayudarle a eso proporcionándole un maestro y modificando su percepción de la realidad. También hablándole en otro tono de la muerte: la de su madre, que llevaba muriendo toda la vida a causa de sus desórdenes mentales, y la suya propia, que se le aparecía como un fantasma emboscada en las drogas, los amantes, los versos o los viajes. Después de que Kad­dish —el testimonio de un amor que corta el aliento— viera la luz, ya estaba preparado para el siguiente paso: hacerse adulto en la India.





Lo que pasó allí lo han contado el propio Ginsberg (sobre todo en sus diarios, publicados por Escalera en 2013, y en su correspondencia) y sus compañeros de aventura: Gary Snyder, Joanne Kyger y Peter Orlovsky, que se unieron a él en todo o en parte del trayecto; y Gregory Corso, Jack Kerouac o William Burroughs, que planearon hacerlo, pero que se limitaron a ser apasionados testigos a distancia. Pero lo han hecho, en términos narrativos o psicológicos, de manera fragmentaria, interesada, negligente y contradictoria. Deborah Baker, con todos esos testimonios, ha reconstruido en La mano azul ese periplo. Y aunque lo suyo es un ensayo riguroso, fruto de su gran erudición y del conocimiento del país, donde reside parte del año, el resultado se lee como una novela: porque consigue enhebrar, con todos esos datos, un argumento (el de una búsqueda, el de las relaciones mutuas, el de una época ávida de cambios), por la estructura no lineal que utiliza (hay saltos temporales y biográficos que, como en las obras de género policiaco, dosifican la información e intensifican la intriga) y porque la sensación que deja en el lector es la de estar escuchando una especie de fábula que trasciende el riquísimo anecdotario de sus protagonistas. También porque les dedica casi más páginas a los personajes secundarios, que son los que le dan cuerpo y credibilidad a la historia, que a los canónicos.



A la misteriosa Hope Savage, que se deshacía de sus compañeros de viaje para fomentar el desarraigo, se la relacionó con la CIA

Algunos de ellos son seres anónimos (leprosos, mendigos, santones), pero otros tienen nombre y apellido: Pupul Jayakar, Nagendra Nath, Meher Baba, Buddhadev Bose, Elise Cowen, Asoke Sarkar, Swami Sivananda, Swami Sri Shivalingam, Manjula Mitra o poetas bengalíes de la Generación Hambrienta agrupados en torno a la revista Krittibas —donde se publicó una versión de Kaddish— como Sunil Gangopa­dhyay, Shakti Chattopadhyay o Utpal Kumar Basu. De entre estos, la que más destaca, hasta el punto de que es casi el eje invisible del libro, un centro hacia el que irradian todos los demás, es una misteriosa mujer llamada Hope Savage, Esperanza Salvaje. Deborah Baker nos cuenta que pertenecía a una familia adinerada, que fue novia o algo parecido de Gregory Corso, que se fue de su casa siendo muy joven para recorrer el mundo sola (vivió en Grecia, Irán, Afganistán, Adén y la India, y aprendió árabe, urdu, hindi, sánscrito y alemán), que se deshacía de sus eventuales compañeros de camino para fomentar el desarraigo, que fue comparada con Shelley y con Rimbaud, que en muchos sitios creían que era espía de la CIA, que frecuentó a Ginsberg y Orlovsky en Calcuta (el primero se encargaba de enviarle noticias suyas a Corso para animarle a unirse a ellos) y que su pista desaparece en 1963. Baker, según confiesa, la ha intentado encontrar sin éxito en Oriente y en Occidente, y de manera indirecta nos hace creer que este libro extraordinario ha sido escrito espoleado por esa búsqueda y con los materiales del fracaso subsiguiente.



Esperanza Salvaje: una mujer que se desvanece en el aire y una fórmula que resume la poética beat, que lucha con uñas y dientes contra el conformismo de lo consabido y contra las poderosas desesperaciones institucionalizadas. Una esperanza salvaje también la que embarga a Kerouac cuando se dedica durante un año, 1955, a interrogar al budismo acerca de la esencia de las dos cosas que entonces le atormentaban: la realidad (porque llevaba una década coleccionando irrealidades) y la mente (porque el alcohol y sucesivos desamores habían hecho añicos la suya). Es entonces cuando descubre la verdad que novela en Los vagabundos del dharma, que es de 1958: que solo el amor divino (beatífico) y la compasión que encarnan Buda y Jesús pueden salvarlo a uno. Él, que pudo haber sido “el mayor bodhisatva de los cincuenta” (para Robert Thurman, hagiográfico prologuista de Despierta, lo fue), no supo pagar el precio que había que pagar para llegar a ser eso, pero, a cambio, dejó esta obra, que no se publicó como libro hasta 2008, intensa, bien escrita (con un ritmo, un uso de recursos expresivos y una precisión terminológica a los que no siempre es fiel la traducción) y fruto de un gran conocimiento de algunas fuentes budistas, en especial el Sutra Suramgama.



Kerouac encarnó una modalidad de esperanza salvaje que le ató de pies y manos en el patio de una casa prestada mientras memorizaba pasajes de la vida de Buda

Kerouac encarnó una modalidad de esperanza salvaje que le ató de pies y manos en el patio de una casa prestada mientras memorizaba pasajes de la vida de Buda. La esperanza salvaje de Ginsberg, por su parte, le llevó a meditar en el mismo árbol bajo el que Buda se iluminó y a visitar al Dalái Lama y a muchos otros maestros. Entre medias, el espectro de Hope Savage haciendo de puente invisible entre uno y el otro.



La mano azul. La generación beat en la India. Deborah Baker. Traducción de David Paradela. Fórcola. Madrid, 2015. 300 páginas. 22,50 euros.



Despierta. Una vida del Buda. Jack Kerouac. Traducción de Nahuel Cristian. Hapi Books. Madrid, 2015. 160 páginas. 15 euros.



Kaddish. Allen Ginsberg. Traducción de Rodrigo Olavarría. Anagrama. Barcelona, 2015. 208 páginas. 17,90 euros.

sábado, enero 23, 2016

Liberando la pintura,poe Angela Molina

Liberando la pintura | Babelia | EL PAÍS

ARTE

Liberando la pintura, 

Angela MOlina

Ignasi Aballí e Isidoro Valcárcel Medina, autores de fuerte compromiso social, culpan a las instituciones y a los artistas sumisos de la tendencia a la espectacularidad en el arte



Este encuentro tiene lugar en las salas del edificio Sabatini del Museo Reina Sofia, donde Ignasi Aballí (1958) expone hasta finales de marzo su retrospectivasin principio/sin final. El artista barcelonés, premio Joan Miró 2015, comparte la cita de Babelia con Isidoro Valcárcel Medina (1937), galardonado con el último Velázquez de Artes Plásticas. Son dos autores precisos, insobornables, capaces de trasladar la pintura a la producción de lenguaje y a las nociones de intervalo y medición, siempre desde el compromiso. El objetivo es analizar las huellas de sus encuentros con la pintura y cómo la llevan a otros ámbitos o la amplían sin límites: Aballí desde un interés por la clasificación y ordenación de objetos y materiales de uso cotidiano. Valcárcel Medina, desde el uso del tiempo y un voluntario alejamiento del sistema del arte y de los artistas. También nos proponemos tratar el problema de cómo el espectáculo y el dinero se han instalado en el mundo del arte y cómo en esta nueva colonización artistas y directores de museo se comportan de manera sumisa.
PREGUNTA. Ustedes se mueven en la dicotomía entre presencia y ausencia, sus obras le deben mucho a Marcel Duchamp, y sin embargo no se sienten a gusto con esa herencia.
Isidoro Valcárcel Medina. Yo a la globalización la llamo bobalización y no tendríamos que hacer caso de ella. Por naturaleza siento aversión al concepto arte y no digamos a la profesión de artista. Para mí el arte es, sencillamente, el espíritu con el que se afrontan las situaciones. Me interesa la concepción del arte de los situacionistas pero no me dice nada su ejercicio. Si alguien definiera mi trabajo como situacionista, le diría: ¡Naranjas de la china! A mí me enamoran artistas como Robert Filliou o John Cage. La bandera con tela de camuflaje de Timm Ulrichs me parece mucho más importante que el urinario de Duchamp.
Ignasi Aballí. Yo creo que es bueno plantear esa apertura hacia otros autores, parece que Duchamp sea un embudo, todo va hacia él.
I. V. M. Hace bastantes años, una empresa me encargó que le buscara un local para instalar un supermercado. Recorrí varios barrios de Madrid y tomé nota de los locales libres. Redacté un informe, me lo pagaron y listo. Pasado el tiempo, un centro de arte me pidió un trabajo para una exposición. Y me dije, ¡anda, pero si yo ya he hecho una obra! Cogí aquel trabajo que en su momento no tenía pretensiones estéticas, le puse un rotulito con unos datos, y la colgué en la sala.
Isidoro Valcárcel. / 
P. Un ready made en toda regla.
I. V. M. No, un refrito. El caso es que yo pude hacer ese trabajo sin pensar en Duchamp. El ámbito de utilización de aquella obra por parte de la empresa de supermercados no tiene nada que ver con el que puede hacer el visitante de una galería, que seguramente dirá: ‘¿Qué tiene que ver esto con el arte?’. Tuve el descaro de sacarla de su contexto y ponerla en otro nuevo. Y coló. Los que trabajamos en el mundo del arte tenemos la ventaja de que podemos hacer lo que nos dé la gana.
I. A. El contexto lo asume todo, pongas lo que pongas se convierte en algo totalmente diferente. Yo creo que uno está obligado a hacer su trabajo lo mejor posible y no ceder en nada. De hecho, no sitúo al artista en un contexto diferente al de cualquier otra profesión.
I. V. M. Ahora se está poniendo de moda eso de que entras en una galería y de repente alguien se levanta y te explica la exposición. Y te dan una hojita. Esa intermediación me parece casi folklórica. Supone, primero, una pretendida necesidad de adoctrinamiento hacia el visitante; y segundo, si artista y galerista no se han puesto de acuerdo en lo que tienen que decir, es una dejación de derechos por parte del autor. La pregunta es, ¿puede tener una interpretación de la obra derechos de exhibición frente al espectador?

I. V. M.
 Hay que tener en cuenta que esa tendencia a la espectacularidad es derivada del papel preponderante que toman las instituciones gracias a la cesión de derechos de los artistas, que son los grandes culpables. Pienso en los autores que son sumisos y que luego dicen: ‘¡Es que yo no quería!’ ¡Pues no lo hagas! Echo de menos una clandestinidad subterránea. Siempre he dicho que es más fácil escapar de la policía que del dinero. Hace unas semanas me llamaron del Macba para pedirme si quería revalorizar una obra que hice allí hace diez años. Se trataba de una pared que pinté de blanco con un pincel muy fino, una intervención efímera, sin documentación y que no se podía comercializar. Les contesté que no era consciente de que ellos tuvieran una obra mía ni que tuviera un valor inicial.I. A.
 Hay una tendencia a limitar las posibilidades interpretativas. En todo caso tendrían que darte la hoja al salir, no al entrar. Hay muchas maneras de entender el arte y aproximarse a él, y cada uno elige la que le parece mejor. Yo no entraré en el juego de hacer nada con el fin de impactar. Y tampoco creo que el Reina haya entrado en esa carrera por la espectacularización, es un museo con un margen de libertad que le permite hacer cosas que en otro museo serían inviables.
I. A. Creo que hay una disfunción entre lo que defiende el mercado y lo que defiende la crítica. Cuando vas a las grandes bienales rara vez ves a los artistas que están vendiendo a precios altos en las subastas, más bien suelen ir por otros circuitos. O vendes o eres interesante. Por otro lado, yo entiendo el trabajo como algo en equipo, interactúo con otros agentes: la galería, los comisarios, el museo, los transportistas. La colaboración con ellos es buena siempre y cuando no te lleven a abandonar lo que crees que has de hacer.
P. Se suele decir que el artista urbaniza y dinamiza las ciudades mientras las grandes corporaciones las desurbanizan. El artista usa un espacio para trabajar, no necesitan poseerlo. Isidoro, usted hace “pinturas habitables”, construye lugares, interviene en el espacio urbano, ha trabajado con movimientos okupas.
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Ignasi Aballí. / carlos rosillo
I. A. El trabajo del artista puede llegar a mejorar la ciudad, de hecho yo creo que el arte es uno de los pocos lugares que opone una cierta resistencia hacia las corrientes mayoritarias que todos percibimos como negativas, el arte es una disciplina más transversal. Y eso los artistas lo debemos aprovechar intensamente. Yo estoy muy contento de trabajar en un sector tan receptivo y a la vez tan conectado con todo, puede ser muy útil para la ciudad y el ciudadano que quiera incorporarse a él.
I. V. M. Estoy de acuerdo, pero soy perfectamente consciente de que estas propuestas son gritos en el desierto. Con todo, creo que se pueden hacer algunas cosas, aunque sea para un solo día. Por ejemplo, por qué un artista no diseña un paso de peatones con las líneas en el sentido del peatón, aunque ya sabemos que un paso de cebra está en el sentido del peatón, pero manifestémoslo claramente, pongamos la traba al vehículo que viene no al peatón que va. Otro ejemplo es el Reina y la ampliación de Nouvel. El problema es que este edificio es fruto de un proyecto que ha sido aprobado, así que la culpa la tienen los gestores que lo han dado por bueno. Y el Nouvel de turno debería saber que no se puede poner una pared reflectante roja enfrente de una gente que vive ahí 24 horas al día, pero los gestores también deberían haberlo advertido.
I. A. Los políticos y gestores se mueven a golpe de espectáculo. Quieren un Nouvel, un Siza o un Meier y trabajan sin tener en cuenta el entorno o la función. El origen de este error es el Guggenheim de Nueva York, que abre la posibilidad del museo espectáculo, con su rampa, las paredes curvas y en pendiente y con un espacio en el centro mucho más interesante casi siempre que lo que está en la pared. Es uno de los peores museos que se han hecho, aunque la arquitectura sea fantástica. En contraste, el Sabatini funciona muy bien, es un espacio neutro, austero. Y precisamente antes no era un museo, sino un hospital.

I. V. M.
 Si uno no tiene dinero para hacer que el museo funcione dignamente, pues entonces que haga lo indigno, por ejemplo, permitir la entrada a autores que no tenga que pagar gastos de producción. Que haga lo más estúpido y lo de menos empaque. Y dar la cara con eso. No es necesario gastarse una millonada, el arte no se debe medir por ese baremo.P. Los directores de museo se quejan de que tienen pocos recursos económicos. Hace poco, el director del MNAC, Pepe Serra, inició una campaña en Prensa para reclamar mayor dotación económica. Dijo que sin capacidad para hacer exposiciones de interés, su trabajo no tenía sentido.
I. A. Un museo como el MNAC tiene una colección muy estructurada, es como el Prado, no sé qué necesita hacer además de lo que ya tiene, que es mucho.
P. Competir con los museos de arte contemporáneo...
I. A. Hay que adaptarse a lo posible y no dejar de hacerlo si no tienes el dinero necesario. En mis clases les pedía a mis alumnos un proyecto y les exigía un presupuesto. Y se quejaban de que no podían hacerlo porque no podían afrontar los gastos que ellos mismos habían presupuestado. Y yo les decía que debían adaptarlo a lo que tenían o pensar en otra cosa.
I. V. M. Yo estoy harto de esos artistas que se quejan de que no tienen una subvención o una beca. Yo nunca la he tenido. Pero, ¿cuánto cuesta un papel y un lápiz?

viernes, enero 15, 2016

A PROFUNDA LIGAÇÃO ENTRE MONSANTO E O FACEBOOK - POR VANDANA SHIVA

A PROFUNDA LIGAÇÃO ENTRE MONSANTO E O FACEBOOK - POR VANDANA SHIVA





Da plantação até a prateleira do supermercado, tudo será determinado pelos interesses dos mesmos acionistas. Vamos conversar sobre liberdade de escolha?


Vandana Shiva - CommonDreams

  reprodução 



Enquanto a Agência Reguladora de Telecomunicações da Índia decide o futuro do programa “Free Basics”, Mark Zuckerberg está na Índia com um bilhão de rúpias, em moeda trocada, para fazer sua publicidade. O programa é um internet.org repaginado ou, em outras palavras, um sistema em que o Facebook decide qual parte da internet compõe o pacote básico para os usuários.

A Reliance, parceira indiana do Facebook na empreitada do Free Basics, é uma megacorporação indiana com interesses em telecomunicação, energia, alimentos, varejo, infraestrutura e, é claro, terras. A Reliance obteve territórios para suas torres rurais de celulares do governo da Índia e tomou terras de fazendeiros para Zonas Econômicas Especiais através de violência e golpes. Como resultado e quase sem custo, a Reliance obteve um grande público rural, semiurbano e suburbano, especialmente fazendeiros. Embora o Free Basics tenha sido banido (por enquanto), a Reliance continua oferecendo seu serviço através de suas redes.

Um ataque corporativo coletivo está em curso globalmente. Tendo já programado suas ações, veteranos de corporações americanas como Bill Gates estão se juntando à nova onda de imperialistas filantropos, que inclui Mark Zuckerberg. É incrível a semelhança nas relações públicas de Gates e Zuckerberg, perfeitamente ensaiadas, que envolvem um preparo retórico e doação de fortunas. Qualquer entidade com que os Zuckerbergs se unam para administrar os 45 bilhões de dólares investidos provavelmente vai terminar parecendo a Fundação Bill e Melinda Gates; isto é, poderosa o suficiente para influenciar negociações climáticas, apesar não serem efetivamente responsáveis por nada.




Mas o que Bill Gates e Mark Zuckerberg teriam a ganhar quando ditam os termos aos governos do mundo durante a conferência climática? "A Breakthrough Energy Coalition vai investir em ideias que podem transformar a maneira como todos nós produzimos e consumimos energia", escreveu Zuckerberg em sua página no Facebook. Era um anúncio da Breakthrough Energy Coalition de Bill Gates, um fundo privado com uma riqueza combinada de centenas de bilhões de dólares de 28 investidores que irão influenciar a forma como o mundo produz e consome energia.

Ao mesmo tempo, Gates pressiona para forçar uma agricultura dependente de insumos químicos, combustíveis fósseis e transgênicos patenteados (#FossilAg) através da Aliança pela Revolução Verde na África (AGRA). Trata-se de uma tentativa de tornar fazendeiros africanos dependentes de combústiveis fósseis que deveriam ter permanecido no subsolo, além de criar uma relação de dependência com as sementes e petroquímicos da Monsanto.

95% do algodão na Índia pertence à Monsanto Bt Cotton. Em 2015, nas regiões de Punjab até Karnataka, 80% de sua plantação transgênica não vingou - isso significa que 76% dos produtores afiliados à Bt Cotton estavam sem algodão na época da colheita. Se tivessem opção, eles teriam trocado de variedade. Mas o que parece ser uma simples escolha entre sementes de algodão é na verdade a imposição de uma mesma semente Bt, comercializada por diferentes companhias com diferentes nomes, compradas por fazendeiros desesperados que tentam combinações de sementes, pesticidas, herbicidas e fungicidas - todos com nomes complexos o bastante para fazê-los se sentir inadequados - até que você não tenha nenhuma “escolha” a não ser tirar sua própria vida.

O que a Monsanto faz ao empurrar as leis de Direitos de Propriedade Intelectual (IPR) referentes ao comércio de sementes, Zuckerberg está tentando fazer com a liberdade de internet da Índia. E, assim como a Monsanto, ele está prejudicando os indianos mais marginalizados.

O Free Basics irá limitar o conteúdo da internet para a grande maioria de usuários indianos. Já de início, o programa afirmou que não irá permitir conteúdos de vídeo que interfiram nos serviços (leia-se: lucros) das companhias de telecomunicações - apesar da recomendação da própria Agência Reguladora de Telecomunicações da Índia de que conteúdo em vídeo seja acessível a diferentes partes da população.

Uma vez distribuída como um serviço gratuito, o que impedirá que as companhias de telecomunicações redefinam o uso da internet para satisfazer seus próprios interesses e o de seus parceiros? Afinal, a proibição ao Free Basics não impediu que a Reliance continuasse oferecendo seus serviços para uma grande base de usuários, muitos deles fazendeiros.

Por que deveria ficar a cargo de Mark Zuckerberg decidir o que é a internet para um fazendeiro em Punjab, que acabou de perder 80% de sua colheita de algodão por conta das sementes transgênicas da Monsanto e cujos produtos químicos (que foi coagido a usar) falharam completamente? Deveria a internet permitir que ele se informasse sobre o fracasso das tecnologias de transgênicos ao redor do mundo, que apenas são mantidas através de políticas de comércio injustas, ou deveria ela apenas induzir o uso de outra molécula patenteada em sua plantação?

A ligação entre o Facebook e a Monsanto é profunda. Os 12 maiores investidores da Monsanto são os mesmos que os 12 maiores investidores no Facebook, incluindo o Grupo Vanguard. Esse grupo é um grande investidor da John Deere, a novo parceira da Monsanto em “tratores inteligentes”, o que faz com que toda a produção e consumo de alimentos, da semente à informação, permaneça sob o controle de um pequeno punhado de investidores.

Não é de surpreender que a página do Facebook “March Against Monsanto” [Marcha contra a Monsanto], um grande movimento americano a favor da regulação e rotulagem de transgênicos, foi deletada.

Recentemente a Índia tem visto uma explosão em varejo online. Desde grande corporações a pequenos empreendedores, pessoas de todo o país tem podido vender o que produzem em um mercado previamente inacessível. Artesãos tem conseguido ampliar seus negócios, fazendas tem encontrado consumidores mais próximos.

Assim como a Monsanto e suas sementes patenteadas, Zuckerberg quer não apenas uma fatia, mas toda a pizza da economia indiana, especialmente seus fazendeiros e camponeses. O que o monopólio da Monsanto sobre informações climáticas significaria para fazendeiros escravizados através de um canal do Facebook com acesso limitado a essas informações? O que isso significaria para a internet e para a democracia alimentícia?

O direito ao alimento é o direito de escolher o que desejamos comer; saber o que está na nossa comida (#LabelGMOsNOW) e escolher alimentos saborosos e nutritivos - não os poucos alimentos processados que as corporações esperam que consumamos.

O direito à internet é o direito de escolher quais espaços e mídias nós acessamos; de escolher aquilo que nos enriquece - e não aquilo que as companhias pensam que deveria ser o nosso pacote básico.

Nosso direito de conhecer o que comemos é tão essencial quanto o direito à informação, qualquer informação. Nosso direito a uma internet aberta é tão essencial à nossa democracia quanto nosso direito de estocar, trocar e vender sementes polinizadas.

No eufemismo de Orwell, o “livre” para Zuckerberg significaria “privatizado”, algo totalmente diferente de privacidade - uma palavra inclusive estranha a ele. E assim como em acordos de “livre” comércio definidos por corporações, o Free Basics significa qualquer coisa menos ‘livre” para os cidadãos. É um cerceamento de bens essenciais, que deveriam ser acessíveis ao povo, sejam eles sementes, água, informação ou internet. Os Direitos de Propriedade Intelectual da Monsanto estão para as sementes como o Free Basics está para informação.

Tratores inteligentes da John Deere, utilizados em fazendas que plantam sementes patenteadas pela Monsanto, tratadas com insumos químicos da Bayer, com informações sobre clima e solo fornecidas pela Monsanto, transmitidas ao celular do fazendeiro pela Reliance, conectadas no perfil do Facebook, em terras pertencentes ao Grupo Vanguard.

Todos os passos de todos os processos, até o ponto em que você escolhe algo da prateleira de um supermercado, serão determinados pelos interesses dos mesmos acionistas.

Que tal conversarmos sobre liberdade de escolha?
 

tradução por Allan Brum
Créditos da foto: reprodução

http://cartamaior.com.br/?%2FEditoria%2FInternacional%2FA-profunda-ligacao-entre-a-Monsanto-e-o-Facebook%2F6%2F35309



















Vandana Shiva (Dehradun5 de novembro de 1952) é uma física,ecofeminista e ativista ambiental da Índia.

Na década de 1970, participou daquele que ficou conhecido como o Movimento das Mulheres de Chipko, formado em sua maioria por mulheres que adotaram a tática de se amarrar às árvores para impedir sua derrubada e o despejo de lixo atômico na região. Uma das líderes do International Forum on Globalization, Shiva ganhou o Right Livelihood Award em 1993, considerado uma versão alternativa do Prêmio Nobel da Paz.

Ela é diretora da Research Foundation for Science, Technology, and Ecology, em Nova Déli, segundo ela "um nome muito longo para um objetivo muito humilde, que é o de colocar a pesquisa efetivamente a serviço dos movimentos populares e rurais, e não apenas fazer de conta que estamos ajudando-os". Shiva é autora de inúmeros livros, entre os quais The Violence of the Green Revolution (1992), Stolen Harvest: The Hijacking of the Global Food Supply (2000), Biopirataria: a pilhagem da natureza e do conhecimento(Vozes, 2001), Protect or Plunder? Understanding Intellectual Property Rights (2002), Monoculturas da mente (Global, 2004), Guerras por água (Radical Livros, 2006).

Shiva é figura de destaque no movimento anti-globalização e consultora para questões ambientais daThird World Network. Entre suas atividades mais recentes, incluem-se iniciativas de ampla divulgação para a preservação das florestas da Índia, luta em favor das sementes como patrimônio da humanidade e programas sobre biodiversidade dirigidos a diferentes coletividades, além de pesquisas para o desenvolvimento de uma nova estrutura legal para os direitos de propriedade coletivos, como alternativa para os sistemas de direitos de propriedade intelectual atualmente em vigor.

Antes de se dedicar integralmente ao ativismo político, às causas feministas e à defesa do meio ambiente, Shiva foi uma das principais físicas da Índia.





https://pt.wikipedia.org/wiki/Vandana_Shiva